LA SEÑORA ANTONIA

Leyendo el Blog Tinteroypincel, concretamente PORTERÍAS, tuve un recuerdo relacionado con una entrañable portera de la vivienda de mis padres, ya fallecida, la señora Antonia, que os voy a relatar.

Estábamos en lo que hace años llamábamos: ir de vinos con un grupo de estudiantes amigos, cuándo, de un contenedor de basura cercano a la puerta del bar nos llegaba un ruido persistente, que a todas luces impresionaba como pequeños gemidos. Al acercarnos, comprobamos que algún desalmado había abandonado una camada de cachorritos recién nacidos, concretamente cuatro, en una bolsa de plástico. Rápidamente decidimos llevarnoslos y yo cogí uno de ellos.

Al llegar a mi casa y enseñárselo a mi madre sus palabras textuales fueron: el perro o tu

No sabía qué hacer. Bajé las escaleras con el diminuto animal en los brazos y al llegar a la porteria, la señora Antonia, que me vió llorar me preguntó que qué me pasaba. Le conté lo ocurrido y le enseñé el perrito que llevaba y que me disponia a abandonar en el campo, cerca de la vivienda.

De momento me dejó marchar, pero salió en mi busca y me dijo:

– me lo voy a quedar yo y lo criaremos juntas.

Con una gran paciencia fue alimentando al cachorro, macho, al que bautizó con el nombre de Shakespeare, que creció precioso y al que yo subia a ver, cada vez que podía, al último piso, el de porteria.

Cuándo estaba estudiando, lo veía desde mi cuarto en la calle con un gran porte, tanto en sus andares como cuándo se sentaba.

Hizo mucha compañía a Antonia y a su marido, José y yo pude disfrutarlo los años que vivimos en esa casa.

Murió mayor, pero estuvo muy cuidado hasta el final.

Quedé agradecida, por siempre, del gesto de nuestra querida portera.

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2 comentarios sobre “LA SEÑORA ANTONIA

  1. Y hablando de perros, voy a contar una anécdota curiosa. Se refiere a una amiga mía que tenia hace mas de 40 años, un perro en su pueblo, y cuando el medico del pueblo llamado Don Ignacio (con la dignidad que tenían los medicos de pueblo antes) le vio con el perro y le pregunto:
    Como se llama tu perro?
    _Comotu_ le contestó.
    Y el Sr Medico se extrañó pues pensó que le llamara “Ignacio” a su perro, y que se dirigiera a el con ese tuteo.
    La aclaración era que llamaba al perro “Comotu” como suena, y cualquiera que le preguntase la primera vez sentía la misma extrañeza.
    Es un recuerdo que tengo de esa amiga y de esta anécdota, que me parece curiosa y que merece expresarse.

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